El 1 de diciembre se abrió oficialmente el Centro de Visitantes del Valle Cochamó, y entre los primeros en recorrerlo estuvo un grupo de estudiantes de las escuelas de Puelo y Cochamó que forman parte del programa “Descubriendo la riqueza natural y cultural de mi comuna”, una iniciativa de educación ambiental y cultural impulsada por la Organización del Valle Cochamó, Puelo Patagonia, el Club Andino de Cochamó, los Arrieros del Valle Cochamó y las escuelas locales.

Esta es la segunda versión de este programa, cuyo objetivo es conectar a los jóvenes con el territorio donde viven a través de una serie de talleres que se realizan durante el año y que culmina con un campamento educativo en La Junta: el corazón del Valle Cochamó que cada temporada es visitado por más de 15.000 personas y que, pese a su relevancia a nivel mundial, muchos vecinos aún no lo conocen.
“Hay mucha gente que ha vivido aquí toda su vida y no conoce uno de los lugares más importantes de su comuna en términos de riqueza natural y cultural”, relata el profesor Leopoldo Muñoz, miembro de la directiva de la Organización del Valle Cochamó y con más de 40 años de trayectoria en educación.

En esta versión del campamento educativo participaron 17 estudiantes, acompañados por más de 14 representantes de las organizaciones que lideran la iniciativa, ya que esta funciona gracias a la articulación comunitaria que reúne conocimientos, logística y recursos.
“Este proyecto se sostiene en la colaboración: desde el alojamiento proporcionado por los campings de La Junta y los pilcheros facilitados por los Arrieros del Valle Cochamó, hasta el transporte gestionado por las escuelas, los guías e instructores del Club Andino, y la coordinación de talleres, alimentación y materiales por parte de la Organización del Valle Cochamó y Puelo Patagonia. Todos compartimos el mismo propósito: que las nuevas generaciones se conecten profundamente con el lugar donde viven y vean oportunidades para su futuro”, explica Tatiana Sandoval, encargada de Vinculación Comunitaria de Puelo Patagonia.

Cuatro días de exploración, conexión y aprendizaje
El campamento comenzó con la caminata de 13 kilómetros hacia La Junta, una travesía que partió con una charla educativa a cargo de voluntarios del Centro de Visitantes. Durante la jornada, los estudiantes pudieron observar hitos del valle y adentrarse en un entorno natural y cultural que gran parte de ellos aún no habían visitado.
Al día siguiente, participaron en diversos talleres: ensillaron un caballo junto a los Arrieros de Cochamó; aprendieron los 7 principios de No Deje Rastro gracias a la Organización del Valle Cochamó y el Club Andino; reconocieron distintos tipos de árboles y aprendieron cómo armar correctamente una mochila de expedición gracias al equipo de Puelo Patagonia. Cada una de estas instancias buscó reforzar aprendizajes prácticos y el vínculo con el entorno.



Al tercer día vino uno de los momentos más desafiantes y significativos: hacer cumbre en los pies del Cerro Anfiteatro, uno de los senderos más icónicos del Valle Cochamó y desconocido por gran parte de los estudiantes. La experiencia fue destacada tanto por el esfuerzo físico como por la oportunidad de contemplar el paisaje desde una nueva perspectiva. Y finalmente dieron cierre al viaje con un espacio de reflexión sobre lo aprendido y vivido, donde los jóvenes compartieron sus impresiones antes de emprender el regreso a casa.

Futuros guardianes y líderes de conservación en la comuna
Según una investigación de Balloon Latam (2019), muchos jóvenes de la comuna de Cochamó migran por falta de oportunidades. El Censo 2017 muestra lo mismo: solo un 16,7% de la población de Cochamó corresponde a menores de 15 años, cifra inferior al promedio regional y nacional.
Para Felipe Rojas, profesor de la Escuela de Cochamó y exalumno del mismo establecimiento, esta iniciativa abre puertas que antes no existían: “Esto les da oportunidades que mi generación no tuvo. Tenemos un paraíso acá, un tesoro escondido. Lo que uno busca es entregarles estas experiencias para que en el futuro estudien algo relacionado al turismo o la conservación, o simplemente para que sigan viniendo a disfrutar y cuidar estos lugares”.

Por lo mismo, este programa busca que los jóvenes visualicen oportunidades de desarrollo en su propio territorio. “Queremos que sigan disfrutando este lugar y que, en el futuro, si ellos quieren, sepan que pueden trabajar aquí y seguir cuidándolo. Estas son las generaciones que tomarán la posta para mantener este lugar así prístino”, señala Sandoval.
Ese impacto ya comienza a sentirse entre los propios estudiantes, quienes no sólo descubrieron un paraíso natural y cultural de su comuna, sino también encontraron motivación personal, sentido de pertenencia y nuevas metas.

“Yo vine a este campamento porque aparte de que me entró curiosidad, era un reto personal venir para acá, y siento que hoy con esto estamos ayudando a que otros jóvenes se inspiren a venir. Es muy entretenido ya que se forma como una familia donde nos ayudamos unos a otros. Aprendimos que si uno se lastima o se lesiona, todos nos ayudamos para que podamos pasarla bien”, comentó Ivo, estudiante de la escuela de Río Puelo.
Tras el éxito de esta segunda versión, las organizaciones ya están planificando la próxima edición y esperan ampliar el alcance del programa hacia otros sectores de la comuna.
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